lunes, 23 de enero de 2017

De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásicadel 22 de septiembre de 2014 al 4 de enero de 2015 | The Metropolitan Museum of Art

De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásicadel 22 de septiembre de 2014 al 4 de enero de 2015 | The Metropolitan Museum of Art

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De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásica
del 22 de septiembre de 2014 al 4 de enero de 2015
Openwork ivory plaque with striding sphinx

Dónde: sala Iris and B. Gerald Cantor Exhibition Hall (segundo piso)
Presentación a los medios de comunicación: lunes, 15 de septiembre, de 10:00 h a 12:00 h de la mañana

El Imperio Asirio —en su apogeo entre los siglos VIII a VII a. C.— era la potencia dominante del antiguo Oriente Próximo, y el imperio más grande del mundo hasta ese momento. Abarcaba una franja continua de 1600 kilómetros entre Asiria (actual norte de Irak) y el Mediterráneo. A medida que Asiria fue expandiéndose, las ciudades-estado fenicias del Levante —asentadas precariamente a lo largo de la frontera del territorio asirio— se vieron obligadas a ampliar y fortalecer sus redes de comercio marítimo hacia el oeste. Las conexiones mercantiles que establecieron por toda la costa norte de África y desde la costa sur europea hasta el estrecho de Gibraltar y más allá, hacia el Atlántico, se convirtieron en conductos para el tránsito de materias primas, objetos de lujo, imágenes e ideas entre Oriente Próximo y el Mediterráneo.

Esta histórica exposición del Museo Metropolitano de Arte, De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásica , que abre al público el próximo 22 de septiembre, traza a través de unas 260 obras de arte (préstamos de las colecciones más relevantes de Europa Occidental, el Cáucaso, Oriente Próximo, Norte de África y Estados Unidos) las profundas raíces de la interacción entre el antiguo Oriente Próximo y las tierras próximas a las costas mediterráneas, así como su impacto en las tradiciones artísticas que se desarrollaron en la región. Lógicamente, pueden observarse —como, de hecho, se observarán— paralelos entre las piezas de esta muestra y las que integran la colección permanente del Departamento de Arte Antiguo de Oriente Próximo del propio Museo Metropolitano.

Para la organización de este gran evento, el Museo ha contado con el imprescindible apoyo de las siguientes organizaciones y personalidades: Hagop Kevorkian Fund, Stavros Niarchos Foundation, y Dorothy y Lewis B. Cullman, así como con el respaldo adicional de Anonymous Foundation y Friends of Inanna. La exposición cuenta asimismo con fondos aportados por el Federal Council on the Arts and the Humanities (Consejo Federal para las Artes y las Humanidades).

Entre las obras expuestas, provenientes de 41 museos de 14 países, se cuentan monumentales esculturas, relieves murales, marfiles tallados con auténtica maestría, orfebrería fina y joyas de lujo, todos ellos creados por antiguos artesanos de Oriente Próximo y la región mediterránea.

Resumen de la exposición

La muestra está estructurada en torno a tres temas principales: la expansión terrestre de Asiria desde el norte de Mesopotamia hacia el oeste mediante conquistas militares en los albores del primer milenio a. C.; la expansión fenicia por vía marítima, a través del desarrollo de relaciones comerciales y fundación de colonias, y, por último, la adopción y adaptación de imágenes y técnicas de Oriente Próximo por parte de artesanos del Mediterráneo occidental. Una última galería mostrará obras que reflejan el "traspaso" de poder a Babilonia tras el saqueo de Nínive (la capital asiria) en el año 612 a. C. En ella se hace referencia a pasajes relevantes de la Biblia, poemas épicos de Homero y otros textos que hacen alusión a personajes históricos, lugares, costumbres y acontecimientos representados en esta exposición.

La expansión de Asiria
A principios del primer milenio a. C., los reyes asirios comenzaron a avanzar hacia el oeste promoviendo campañas militares anuales. Con cada nueva conquista, las arcas asirías se abastecían de inmensas cantidades provenientes de botines y el cobro de tributos: tanto materias primas como objetos de lujo. Las ciudades que se sublevaban o se negaban a pagar el impuesto eran atacadas y saqueadas. Grandes segmentos de la población de los pueblos conquistados fueron expulsados de sus tierras de origen y reasentados en otras zonas por la fuerza. Esta agresiva política expansionista de Asiria se refleja en muchas obras del arte oficial de la época, creadas para celebrar y glorificar los éxitos de sus reyes.

Una de las primeras obras monumentales que se exhiben —un raro ejemplo de escultura asiria circular que ha llegado hasta nuestros días— es una estatua del rey asirio Asurbanipal II (reinado: 883–859 a. C.). Asurbanipal consolidó el reino heredado de su padre, exigió tributos y sofocó brutalmente la rebelión. Su estatua se talló en piedra que probablemente se trajo de una campaña militar en el extranjero. Una inscripción cuneiforme en el torso registra las campañas del rey en el oeste, que llegaron hasta el "Gran Mar": el mar Mediterráneo. En el Pabellón de Escultura Asiria del Museo Metropolitano (Galería 401) se pueden contemplar relieves del palacio de Asurbanipal en Nimrud.

Asimismo, en un friso de su palacio en Nínive se encuentran múltiples escenas de los ejércitos del rey Asurbanipal (reinado: 668–631 a. C.) derrotando a los elamitas. Elam, al suroeste de Irán, era enemigo de Asiria desde hacía muchos años. También puede verse a Asurbanipal participando en un festín, reclinado sobre una especie de diván que parece haber sido cubierto de paneles de marfil ornamentales, similares a la gran cantidad de incrustaciones de marfil para mobiliario que llegaron a los almacenes del palacio fruto de botines o tributos, o bien fueron producidos por artesanos asirios; en las inmediaciones, se pueden admirar algunos ejemplos destacados.

Pero las corrientes artísticas también se movieron en sentido contrario: de Asiria hacia el exterior. El contacto frecuente, por lo general hostil, entre Asiria y Urartu —el reino bíblico de Ararat, que corresponde a la actual Armenia, el este de Turquía y el noroeste de Irán— impulsó una considerable influencia de los asirios en el arte urartuano. La exposición cuenta con obras de Urartu que incorporan motivos asirios bien conocidos, tales como espíritus guardianes alados y árboles sagrados.

En Oriente Próximo, era frecuente erigir estatuas de divinidades sobrenaturales que custodiaban las entradas de edificios monumentales. En Asiria, estas estatuas solían adoptar la forma de una criatura híbrida con elementos de un león alado o un toro y la cabeza de un hombre. Un ejemplo de este tipo de estatuas, formadas por diferentes criaturas, es El Hombre Pájaro-Escorpión, de la ciudad aramea de Guzana (actual Tell Halaf) al norte de Siria, que cumplía igualmente una función protectora.

El Levante mediterráneo, que incluía los reinos de Judá e Israel, se ubicaba junto a la frontera suroeste del imperio asirio. Asimismo, había ciudades-estado filisteas ubicadas en la costa, y todos estos reinos intercambiaban ideas y objetos con las ciudades fenicias del norte. La exposición incluye una inscripción con la única verificación no bíblica de la existencia de la Casa de David. Los marfiles tallados de Samaria —la capital israelita y ciudad bíblica del rey Ajab y su esposa Jezabel— son de estilo fenicio y sirio, y reflejan la interacción con sus vecinos fenicios y arameos.

Las deportaciones masivas que se realizaron durante el primer milenio a. C. —por los asirios y, más tarde, por los babilonios— afectaban a las poblaciones de muchos pequeños estados asentados dentro de los imperios: como era el caso de Judá e Israel. Unas inscripciones que describen cómo Senaquerib destruyó 46 ciudades de Judea, deportó a más de 200.000 personas, y exigió el pago del tributo a Ezequías, rey de Judá, reflejan de forma asombrosa la descripción bíblica de estos mismos hechos; descripción que remarca asimismo el "éxito" de Ezequías, quien consiguió que Senaquerib no saqueara Jerusalén.

Expansión fenicia
Los fenicios, cuyos navíos hizo famosos Homero en su Odisea, eran emprendedores, gentes de mar y maestros navegantes que recorrían el Mediterráneo en rápidos y robustos barcos mercantes, generalmente para buscar fuentes de minerales metálicos por el Mediterráneo occidental. Establecieron puestos comerciales y colonias en toda la zona, y también en Cartago, en la costa del norte de África. Las materias primas que adquirían los fenicios se transformaban en artículos de lujo muy demandados por todo el antiguo Oriente Próximo y la región del Mediterráneo. Los artesanos fenicios incorporaban en sus obras una hábil combinación de elementos de varias culturas: los más destacados, los motivos egipcios.

Los comerciantes fenicios disfrutaban asimismo del monopolio comercial de la muy codiciada Púrpura de Tiro, un tinte que se extrae de la concha del murex (de hecho, la palabra fenicio deriva de la antigua palabra griega πορφύρα, que significa "púrpura"). Además, este pueblo introdujo su alfabeto fonético —el precursor del alfabeto utilizado hoy día en todo el hemisferio occidental— por todo el Mediterráneo.

Las ciudades principales de Fenicia —Tiro, Sidón, Biblos y Arados o Arwad— se asientan sobre una estrecha franja de tierra y en las islas del litoral a lo largo de la costa de los actuales Líbano y Siria. Gracias a su actividad comercial, estas urbes llegaron a ser muy ricas. Aunque hacia el este una cadena montañosa los separaba de los asirios, una inscripción de una banda de bronce de una antigua puerta de Balawat reproduce una escena que representa al pueblo de Tiro rindiendo homenaje al rey Salmanasar III (reinado: 858–824 a. C.) en unos barcos típicamente fenicios llamados "hippoi" por las cabezas de caballo que lucían en popa y proa.

Chipre era rica en yacimientos de cobre, un recurso que había sido clave durante mucho tiempo para las potencias de Oriente Próximo; para los fenicios, esta isla constituía además el puerto de partida de las rutas al Lejano Oriente, que atravesaban el Mediterráneo. La colonia fenicia de Citio (actual Lárnaca) era especialmente interesante. La fuerte presencia fenicia en la zona se refleja en las magníficas joyas de oro que adornan la tumba de un personaje de la élite, y que datan de finales del siglo VIII a. C. También se encontró en Citio una estela que representa al rey Sargón II (reinado: 722–705 a. C.), clara prueba de los intereses que tenía los asirios en la isla. Aparentemente, Sargón consiguió cobrar tributos a los reyes chipriotas, pero su supuesta afirmación de que controlaba Chipre es vista con escepticismo por la mayoría de los historiadores.

Adopción de tradiciones artísticas propias de Oriente Próximo
En los yacimientos arqueológicos por todo el Mediterráneo se han encontrado objetos ornamentados con motivos populares en Oriente Próximo, tales como esfinges, aves con cabeza humana, grifos y la "Señora de los Animales", entre otros muchos. En algunos casos, los objetos se fabricaron en Oriente Próximo —o tal vez fueran realizados por artesanos orientales residentes en el oeste—, pero con frecuencia eran producidos localmente por artesanos que incorporaban imágenes de estilo oriental a su propio repertorio.

En los albores del primer milenio a. C., también comenzaron a aparecer representaciones de una diosa de Oriente Próximo —Astarté o "Ashtart" en fenicio— en varios lugares de la cuenca del mediterráneo, llevadas allí por los propios fenicios. Esta diosa tendría más adelante un impacto significativo en el oeste, donde distintos aspectos de su personalidad se incorporaron y adaptaron a la imagen de la diosa griega Afrodita.
En una serie de importantes santuarios griegos antiguos —entre ellos Olimpia, Delfos y el santuario de Hera en Samos— se encontraron distintas ofrendas extranjeras. El número de bronces y marfiles extranjeros hallados en Samos —provenientes de varias partes de Oriente Próximo y Egipto— es poco habitual y arroja luz sobre la extraordinaria complejidad de la interacción que bullía en estos enclaves rituales.

Una famosa ofrenda a Delfos fue un trono otorgado por el rey Midas de Frigia, en Anatolia. Según Herodoto, esta fue la primera vez que una personalidad no griega realizaba una ofrenda al templo. Se ha sugerido, asimismo, que una fascinante estatuilla de marfil conocida como el "Domador de leones" de Delfos podría incluso provenir del propio trono. También de Delfos han llegado hasta nuestros días láminas de oro labradas con imaginería inspirada en animales de Oriente Próximo, que tal vez antaño adornaran los ropajes de estatuas divinas como Apolo, su hermana Artemisa, y su madre, Leto.

El increíblemente vasto alcance del comercio en este período queda demostrado, por ejemplo, en la exhibición de varias conchas estriadas de tridacna (comúnmente conocida como "almeja gigante") de gran tamaño, decoradas con grabados de formas humanas y vegetales. Probablemente utilizadas como envases para productos cosméticos, las conchas en sí mismas procedían del Mar Rojo, el Golfo Pérsico y el Océano Índico y sus tallas se realizaron probablemente en el Levante mediterráneo. Los ejemplos que se exponen en esta muestra fueron hallados en Babilonia, Asiria, Grecia y Etruria.

En algunas tumbas de importantes personajes de la época en Grecia e Italia se descubrieron mercancías orientales y objetos de Oriente Próximo fabricados localmente con tendencias orientalizantes: entre ellos, monumentales calderos con cabezas de animales jalonando sus bordes. Un ejemplo excepcional, hallado en Salamina (Chipre), es una de las obras fundamentales de la muestra. Herodoto deja constancia de cómo los marineros comerciantes de Samos dedicaron un único caldero de estas características —en este caso, con cabezas de grifos— al santuario de Hera. Otro préstamo clave de la exposición son varias obras del Tesoro del Carambolo, que no suele mostrarse habitualmente. Descubierto cerca de Sevilla (España), el tesoro se compone de excepcionales joyas de oro finamente trabajado, que refleja tanto el estilo fenicio como las propias tradiciones metalúrgicas locales. El reciente descubrimiento de un enclave ritual en esta zona ha proporcionado a los estudiosos unos antecedentes de tipo social que contribuyen a una mejor comprensión de estos espectaculares objetos.

El corazón de este sistema mediterráneo latía al ritmo de sus navíos. La exposición incluye descubrimientos procedentes de embarcaciones que naufragaron en las costas de España: así, por ejemplo, trabajos en metal, pesos, un altar fenicio y colmillos de elefante con inscripciones de los nombres de los dioses y diosas fenicios.

Babilonia toma el poder
Después de tres siglos de dominio asirio, Babilonia se alió con los medos del oeste de Irán y provocaron la paulatina retirada y derrota final de los ejércitos asirios, hasta, en última instancia, llegar a atacar y destruir la ciudad de Nínive. Nabucodonosor II (reinado: 604-562 a. C.) reconstruyó Babilonia a gran escala, y se esforzó por hacerse un lugar privilegiado en la Historia. La muestra expone una serie de estelas que cuentan la historia de la transición del poder de Asiria a Babilonia.

La exposición presenta un modelo de la famosa Puerta de Ishtar y la Vía Procesional de Babilonia, junto con varios relieves auténticos de estos monumentos. Babilonia era un centro político, económico y cultural a nivel mundial; pero en términos estrictamente mesopotámicos, Babilonia era una ciudad santa y el culto tenía una especial importancia. La Babilonia de Nabucodonosor no solo fue la culminación de la época imperial de Mesopotamia, sino también la referencia para muchas tradiciones posteriores. Una sección de la exposición explora este legado a través de imágenes tales como la Torre de Babel o el festín de Baltasar, así como otros temas bíblicos famosos de este período: el Templo de Salomón y el saqueo de Jerusalén por Babilonia, entre otros.

Catálogo y programas complementarios
La exposición viene acompañada por su correspondiente catálogo, abundantemente ilustrado y muy útil tanto para estudiantes y académicos como para el público en general. Editado por Joan Aruz (curadora principal), Yelena Raki (curadora asociada) y Sarah Graff (curadora asistente), todas ellas adscritas al Departamento de Arte Antiguo de Oriente Próximo del Museo Metropolitano, el volumen incluye ensayos firmados por expertos en arte y cultura antiguos de Oriente Próximo y el Mediterráneo pertenecientes a los principales museos, universidades y otras instituciones de investigación de todo el mundo. Su publicación corre a cargo del propio Museo Metropolitano y su distribución, a cargo de Yale University Press. El catálogo se pondrá a la venta asimismo en las librerías del Museo (formato de tapa dura, con un precio de 65 dólares).

Este catalogo se ha hecho realidad gracias a las siguientes instituciones: The Andrew W. Mellon Foundation, The Hagop Kevorkian Fund y A. G. Leventis Foundation.

Asimismo, para complementar la exposición se ha organizado una serie de programas educativos. Así, por ejemplo, programas infantiles y familiares, charlas en galerías, conferencias, un programa denominado Sunday at the Met (Domingo en el Museo Metropolitano) y un taller para profesionales de educación secundaria. El programa académico incluirá un simposio de dos días con los principales especialistas internacionales en la materia, un "día especial dedicado a los académicos" y una serie de conferencias a cargo de especialistas.

El simposio cuenta con el inestimable apoyo del fondo The Charles K. Wilkinson Lecture Series.

Por otra parte, podrán realizarse visitas con audioguías como parte del programa "Audioguía del Museo", disponible mediante pago de 7 dólares (6 para socios del Museo y 5 para niños menores de 12 años).

La Audioguía ha contado para su realización con el apoyo de Bloomberg Philanthropies.

La exposición se presentará asimismo en la web del Museo:www.metmuseum.org.
A través de una serie de frecuentes comentarios en nuestro blog, distintos especialistas abordarán temas como: monstruos, antiguos y modernos, incluido el demonio mesopotámico pazuzu y su papel en la imaginación popular (apareció en la película El Exorcista); influencias asirias y babilónicas sobre la arquitectura de la ciudad de Nueva York; el uso de sellos cilíndricos en la antigüedad; el color en el arte y la arquitectura del antiguo Oriente Próximo, y aquellos objetos de la colección permanente del Departamento de Oriente Próximo del Museo que están relacionados con la exposición

La exposición está organizada por Joan Aruz, curadora jefe del Departamento de Arte Antiguo de Oriente Próximo. El diseño de la nuestra ha corrido a cargo de Michael Batista, gerente de Diseño de Exposiciones; los gráficos llevan la firma de Sophia Geronimus, gerente de Diseño gráfico, y la iluminación se debe a Clint Ross Coller y Richard Lichte, gerentes de Diseño de iluminación, todos ellos adscritos al Departamento de Diseño del Museo.

Assyria to Iberia at the Dawn of the Classical Age (De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásica), muestra que recorre los albores del primer milenio a. C., es la tercera de una serie de grandes exposiciones organizadas por el Museo Metropolitano, con sus catálogos correspondientes, y cada una de ellas centrada en el arte y las interconexiones regionales durante épocas concretas de la historia del antiguo Oriente Próximo. La primera muestra, Art of the First Cities: The Third Millennium B.C. from the Mediterranean to the Indus (El Arte de las primeras ciudades: el tercer milenio a. C., desde el Mediterráneo hasta el Indo), se ofreció al público en 2003, y la segunda, Beyond Babylon: Art, Trade, and Diplomacy in the Second Millennium B.C. (Más allá de Babilonia: arte, comercio y diplomacia en el segundo milenio a. C., entre 2008 y 2009. Todas ellas, junto con sus catálogos configuran un riguroso corpus de historia del arte y la interacción de distintas civilizaciones a lo largo de tres milenios de historia del antiguo Oriente Próximo.

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15 de septiembre de 2014

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De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásicadel 22 de septiembre de 2014 al 4 de enero de 2015 | The Metropolitan Museum of Art

De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásicadel 22 de septiembre de 2014 al 4 de enero de 2015 | The Metropolitan Museum of Art












De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásica
del 22 de septiembre de 2014 al 4 de enero de 2015

Openwork ivory plaque with striding sphinx
Dónde: sala Iris and B. Gerald Cantor Exhibition Hall (segundo piso)

Presentación a los medios de comunicación: lunes, 15 de septiembre, de 10:00 h a 12:00 h de la mañana



El Imperio Asirio —en su apogeo entre los siglos VIII a VII a. C.— era
la potencia dominante del antiguo Oriente Próximo, y el imperio más
grande del mundo hasta ese momento. Abarcaba una franja continua de 1600
kilómetros entre Asiria (actual norte de Irak) y el Mediterráneo. A
medida que Asiria fue expandiéndose, las ciudades-estado fenicias del
Levante —asentadas precariamente a lo largo de la frontera del
territorio asirio— se vieron obligadas a ampliar y fortalecer sus redes
de comercio marítimo hacia el oeste. Las conexiones mercantiles que
establecieron por toda la costa norte de África y desde la costa sur
europea hasta el estrecho de Gibraltar y más allá, hacia el Atlántico,
se convirtieron en conductos para el tránsito de materias primas,
objetos de lujo, imágenes e ideas entre Oriente Próximo y el
Mediterráneo. 


Esta histórica exposición del Museo Metropolitano de Arte, De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásica
, que abre al público el próximo 22 de septiembre, traza a través de
unas 260 obras de arte (préstamos de las colecciones más relevantes de
Europa Occidental, el Cáucaso, Oriente Próximo, Norte de África y
Estados Unidos) las profundas raíces de la interacción entre el antiguo
Oriente Próximo y las tierras próximas a  las costas mediterráneas, así
como su impacto en las tradiciones artísticas que se desarrollaron en la
región. Lógicamente, pueden observarse —como, de hecho, se observarán—
paralelos entre las piezas de esta muestra y las que integran la
colección permanente del Departamento de Arte Antiguo de Oriente Próximo
del propio Museo Metropolitano.


Para la organización de este gran evento, el Museo ha contado con el
imprescindible apoyo de las siguientes organizaciones y personalidades:
Hagop Kevorkian Fund, Stavros Niarchos Foundation, y Dorothy y Lewis B.
Cullman, así como con el respaldo adicional de Anonymous Foundation y
Friends of Inanna. La exposición cuenta asimismo con fondos aportados
por el Federal Council on the Arts and the Humanities (Consejo Federal
para las Artes y las Humanidades).


Entre las obras expuestas, provenientes de 41 museos de 14 países, se
cuentan monumentales esculturas, relieves murales, marfiles tallados
con auténtica maestría, orfebrería fina y joyas de lujo, todos ellos
creados por antiguos artesanos de Oriente Próximo y la región
mediterránea.


Resumen de la exposición


La muestra está estructurada en torno a tres temas principales: la
expansión terrestre de Asiria desde el norte de Mesopotamia hacia el
oeste mediante conquistas militares en los albores del primer milenio a.
C.; la expansión fenicia por vía marítima, a través del desarrollo de
relaciones comerciales y fundación de colonias, y, por último, la
adopción y adaptación de imágenes y técnicas de Oriente Próximo por
parte de artesanos del Mediterráneo occidental. Una última galería
mostrará obras que reflejan el "traspaso" de poder a Babilonia tras el
saqueo de Nínive (la capital asiria) en el año 612 a. C. En ella se hace
referencia a pasajes relevantes de la Biblia, poemas épicos de Homero y
otros textos que hacen alusión a personajes históricos, lugares,
costumbres y acontecimientos representados en esta exposición.


La expansión de Asiria

A principios del primer milenio a. C., los reyes asirios comenzaron a
avanzar hacia el oeste promoviendo campañas militares anuales. Con cada
nueva conquista, las arcas asirías se abastecían de inmensas cantidades
provenientes de botines y el cobro de tributos: tanto materias primas
como objetos de lujo. Las ciudades que se sublevaban o se negaban a
pagar el impuesto eran atacadas y saqueadas. Grandes segmentos de la
población de los pueblos conquistados fueron expulsados de sus tierras
de origen y reasentados en otras zonas por la fuerza. Esta agresiva
política expansionista de Asiria se refleja en muchas obras del arte
oficial de la época, creadas para celebrar y glorificar los éxitos de
sus reyes.


Una de las primeras obras monumentales que se exhiben —un raro
ejemplo de escultura asiria circular que ha llegado hasta nuestros días—
es una estatua del rey asirio Asurbanipal II (reinado: 883–859 a. C.).
Asurbanipal consolidó el reino heredado de su padre, exigió tributos y
sofocó brutalmente la rebelión. Su estatua se talló en piedra que
probablemente se trajo de una campaña militar en el extranjero. Una
inscripción cuneiforme en el torso registra las campañas del rey en el
oeste, que llegaron hasta el "Gran Mar": el mar Mediterráneo. En el
Pabellón de Escultura Asiria del Museo Metropolitano (Galería 401) se
pueden contemplar relieves del palacio de Asurbanipal en Nimrud.


Asimismo, en un friso de su palacio en Nínive se encuentran múltiples
escenas de los ejércitos del rey Asurbanipal (reinado: 668–631 a. C.)
derrotando a los elamitas. Elam, al suroeste de Irán, era enemigo de
Asiria desde hacía muchos años. También puede verse a Asurbanipal
participando en un festín, reclinado sobre una especie de diván que
parece haber sido cubierto de paneles de marfil ornamentales, similares a
la gran cantidad de incrustaciones de marfil para mobiliario que
llegaron a los almacenes del palacio fruto de botines o tributos, o bien
fueron producidos por artesanos asirios; en las inmediaciones, se
pueden admirar algunos ejemplos destacados.


Pero las corrientes artísticas también se movieron en sentido
contrario: de Asiria hacia el exterior. El contacto frecuente, por lo
general hostil, entre Asiria y Urartu —el reino bíblico de Ararat, que
corresponde a la actual Armenia, el este de Turquía y el noroeste de
Irán— impulsó una considerable influencia de los asirios en el arte
urartuano. La exposición cuenta con obras de Urartu que incorporan
motivos asirios bien conocidos, tales como espíritus guardianes alados y
árboles sagrados.                                              


En Oriente Próximo, era frecuente erigir estatuas de divinidades
sobrenaturales que custodiaban las entradas de edificios monumentales.
En Asiria, estas estatuas solían adoptar la forma de una criatura
híbrida con elementos de un león alado o un toro y la cabeza de un
hombre. Un ejemplo de este tipo de estatuas, formadas por diferentes
criaturas, es El Hombre Pájaro-Escorpión, de la ciudad aramea de Guzana (actual Tell Halaf) al norte de Siria, que cumplía igualmente una función protectora.


El Levante mediterráneo, que incluía los reinos de Judá e Israel, se
ubicaba junto a la frontera suroeste del imperio asirio. Asimismo, había
ciudades-estado filisteas ubicadas en la costa, y todos estos reinos
intercambiaban ideas y objetos con las ciudades fenicias del norte. La
exposición incluye una inscripción con la única verificación no bíblica
de la existencia de la Casa de David. Los marfiles tallados de Samaria
—la capital israelita y ciudad bíblica del rey Ajab y su esposa Jezabel—
son de estilo fenicio y sirio, y reflejan la interacción con sus
vecinos fenicios y arameos.


Las deportaciones masivas que se realizaron durante el primer milenio
a. C. —por los asirios y, más tarde, por los babilonios— afectaban a
las poblaciones de muchos pequeños estados asentados dentro de los
imperios: como era el caso de Judá e Israel. Unas inscripciones que
describen cómo Senaquerib destruyó 46 ciudades de Judea, deportó a más
de 200.000 personas, y exigió el pago del tributo a Ezequías, rey de
Judá, reflejan de forma asombrosa la descripción bíblica de estos mismos
hechos; descripción que remarca asimismo el "éxito" de Ezequías, quien
consiguió que Senaquerib no saqueara Jerusalén.


Expansión fenicia

Los fenicios, cuyos navíos hizo famosos Homero en su Odisea,
eran emprendedores, gentes de mar y maestros navegantes que recorrían
el Mediterráneo en rápidos y robustos barcos mercantes, generalmente
para buscar fuentes de minerales metálicos por el Mediterráneo
occidental. Establecieron puestos comerciales y colonias en toda la
zona, y también en Cartago, en la costa del norte de África. Las
materias primas que adquirían los fenicios se transformaban en artículos
de lujo muy demandados por todo el antiguo Oriente Próximo y la región
del Mediterráneo. Los artesanos fenicios incorporaban en sus obras una
hábil combinación de elementos de varias culturas: los más destacados,
los motivos egipcios.


Los comerciantes fenicios disfrutaban asimismo del monopolio
comercial de la muy codiciada Púrpura de Tiro, un tinte que se extrae de
la concha del murex (de hecho, la palabra fenicio deriva de la
antigua palabra griega πορφύρα, que significa "púrpura"). Además, este
pueblo introdujo su alfabeto fonético —el precursor del alfabeto
utilizado hoy día en todo el hemisferio occidental— por todo el
Mediterráneo.


Las ciudades principales de Fenicia —Tiro, Sidón, Biblos y Arados o
Arwad— se asientan sobre una estrecha franja de tierra y en las islas
del litoral a lo largo de la costa de los actuales Líbano y Siria.
Gracias a su actividad comercial, estas urbes llegaron a ser muy ricas.
Aunque hacia el este una cadena montañosa los separaba de los asirios,
una inscripción de una banda de bronce de una antigua puerta de Balawat
reproduce una escena que representa al pueblo de Tiro rindiendo homenaje
al rey Salmanasar III (reinado: 858–824 a. C.) en unos barcos
típicamente fenicios llamados "hippoi" por las cabezas de caballo que
lucían en popa y proa.


Chipre era rica en yacimientos de cobre, un recurso que había sido
clave durante mucho tiempo para las potencias de Oriente Próximo; para
los fenicios, esta isla constituía además el puerto de partida de las
rutas al Lejano Oriente, que atravesaban el Mediterráneo. La colonia
fenicia de Citio (actual Lárnaca) era especialmente interesante. La
fuerte presencia fenicia en la zona se refleja en las magníficas joyas
de oro que adornan la tumba de un personaje de la élite, y que datan de
finales del siglo VIII a. C. También se encontró en Citio una estela que
representa al rey Sargón II (reinado: 722–705 a. C.), clara prueba de
los intereses que tenía los asirios en la isla. Aparentemente, Sargón
consiguió cobrar tributos a los reyes chipriotas, pero su supuesta
afirmación de que controlaba Chipre es vista con escepticismo por la
mayoría de los historiadores.


Adopción de tradiciones artísticas propias de Oriente Próximo

En los yacimientos arqueológicos por todo el Mediterráneo se
han encontrado objetos ornamentados con motivos populares en Oriente
Próximo, tales como esfinges, aves con cabeza humana, grifos y la
"Señora de los Animales", entre otros muchos. En algunos casos, los
objetos se fabricaron en Oriente Próximo —o tal vez fueran realizados
por artesanos orientales residentes en el oeste—, pero con frecuencia
eran producidos localmente por artesanos que incorporaban imágenes de
estilo oriental a su propio repertorio.                  


En los albores del primer milenio a. C., también comenzaron a
aparecer representaciones de una diosa de Oriente Próximo —Astarté o
"Ashtart" en fenicio— en varios lugares de la cuenca del mediterráneo,
llevadas allí por los propios fenicios. Esta diosa tendría más adelante
un impacto significativo en el oeste, donde distintos aspectos de su
personalidad se incorporaron y adaptaron a la imagen de la diosa griega
Afrodita.

En una serie de importantes santuarios griegos antiguos —entre ellos
Olimpia, Delfos y el santuario de Hera en Samos— se encontraron
distintas ofrendas extranjeras. El número de bronces y marfiles
extranjeros hallados en Samos —provenientes de varias partes de Oriente
Próximo y Egipto— es poco habitual y arroja luz sobre la extraordinaria
complejidad de la interacción que bullía en estos enclaves rituales.


Una famosa ofrenda a Delfos fue un trono otorgado por el rey Midas de
Frigia, en Anatolia. Según Herodoto, esta fue la primera vez que una
personalidad no griega realizaba una ofrenda al templo. Se ha sugerido,
asimismo, que una fascinante estatuilla de marfil conocida como el
"Domador de leones" de Delfos podría incluso provenir del propio trono.
También de Delfos han llegado hasta nuestros días láminas de oro
labradas con imaginería inspirada en animales de Oriente Próximo, que
tal vez antaño adornaran los ropajes de estatuas divinas como Apolo, su
hermana Artemisa, y su madre, Leto.


El increíblemente vasto alcance del comercio en este período queda
demostrado, por ejemplo, en la exhibición de varias conchas estriadas de
tridacna (comúnmente conocida como "almeja gigante") de gran tamaño,
decoradas con grabados de formas humanas y vegetales. Probablemente
utilizadas como envases para productos cosméticos, las conchas en sí
mismas procedían del Mar Rojo, el Golfo Pérsico y el Océano Índico y sus
tallas se realizaron probablemente en el Levante mediterráneo. Los
ejemplos que se exponen en esta muestra fueron hallados en Babilonia,
Asiria, Grecia y Etruria.


En algunas tumbas de importantes personajes de la época en Grecia e
Italia se descubrieron mercancías orientales y objetos de Oriente
Próximo fabricados localmente con tendencias orientalizantes: entre
ellos, monumentales calderos con cabezas de animales jalonando sus
bordes. Un ejemplo excepcional, hallado en Salamina (Chipre), es una de
las obras fundamentales de la muestra. Herodoto deja constancia de cómo
los marineros comerciantes de Samos dedicaron un único caldero de estas
características —en este caso, con cabezas de grifos— al santuario de
Hera. Otro préstamo clave de la exposición son varias obras del Tesoro
del Carambolo, que no suele mostrarse habitualmente. Descubierto cerca
de Sevilla (España), el tesoro se compone de excepcionales joyas de oro
finamente trabajado, que refleja tanto el estilo fenicio como las
propias tradiciones metalúrgicas locales. El reciente descubrimiento de
un enclave ritual en esta zona ha proporcionado a los estudiosos unos
antecedentes de tipo social que contribuyen a una mejor comprensión de
estos espectaculares objetos.


El corazón de este sistema mediterráneo latía al ritmo de sus navíos.
La exposición incluye descubrimientos procedentes de embarcaciones que
naufragaron en las costas de España: así, por ejemplo, trabajos en
metal, pesos, un altar fenicio y colmillos de elefante con inscripciones
de los nombres de los dioses y diosas fenicios.


Babilonia toma el poder

Después de tres siglos de dominio asirio, Babilonia se alió con los
medos del oeste de Irán y provocaron la paulatina retirada y derrota
final de los ejércitos asirios, hasta, en última instancia, llegar a
atacar y destruir la ciudad de Nínive. Nabucodonosor II (reinado:
604-562 a. C.) reconstruyó Babilonia a gran escala, y se esforzó por
hacerse un lugar privilegiado en la Historia. La muestra expone una
serie de estelas que cuentan la historia de la transición del poder de
Asiria a Babilonia.


La exposición presenta un modelo de la famosa Puerta de Ishtar y la
Vía Procesional de Babilonia, junto con varios relieves auténticos de
estos monumentos. Babilonia era un centro político, económico y cultural
a nivel mundial; pero en términos estrictamente mesopotámicos,
Babilonia era una ciudad santa y el culto tenía una especial
importancia. La Babilonia de Nabucodonosor no solo fue la culminación de
la época imperial de Mesopotamia, sino también la referencia para
muchas tradiciones posteriores. Una sección de la exposición explora
este legado a través de imágenes tales como la Torre de Babel o el
festín de Baltasar, así como otros temas bíblicos famosos de este
período: el Templo de Salomón y el saqueo de Jerusalén por Babilonia,
entre otros.


Catálogo y programas complementarios

La exposición viene acompañada por su correspondiente
catálogo, abundantemente ilustrado y muy útil tanto para estudiantes y
académicos como para el público en general. Editado por Joan Aruz
(curadora principal), Yelena Raki (curadora asociada) y Sarah Graff
(curadora asistente), todas ellas adscritas al Departamento de Arte
Antiguo de Oriente Próximo del Museo Metropolitano, el volumen incluye
ensayos firmados por expertos en arte y cultura antiguos de Oriente
Próximo y el Mediterráneo pertenecientes a los principales museos,
universidades y otras instituciones de investigación de todo el mundo.
Su publicación corre a cargo del propio Museo Metropolitano y su
distribución, a cargo de Yale University Press. El catálogo se pondrá a
la venta asimismo en las librerías del Museo (formato de tapa dura, con
un precio de 65 dólares).


Este catalogo se ha hecho realidad gracias a las siguientes
instituciones: The Andrew W. Mellon Foundation, The Hagop Kevorkian Fund
y A. G. Leventis Foundation.


Asimismo, para complementar la exposición se ha organizado una serie
de programas educativos. Así, por ejemplo, programas infantiles y
familiares, charlas en galerías, conferencias, un programa denominado Sunday at the Met (Domingo en el Museo Metropolitano)
y un taller para profesionales de educación secundaria. El programa
académico incluirá un simposio de dos días con los principales
especialistas internacionales en la materia, un "día especial dedicado a
los académicos" y una serie de conferencias a cargo de especialistas.


El simposio cuenta con el inestimable apoyo del fondo The Charles K. Wilkinson Lecture Series.


Por otra parte, podrán realizarse visitas con audioguías como parte
del programa "Audioguía del Museo", disponible mediante pago de 7
dólares (6 para socios del Museo y 5 para niños menores de 12 años).


La Audioguía ha contado para su realización con el apoyo de Bloomberg Philanthropies.


La exposición se presentará asimismo en la web del Museo:www.metmuseum.org.

A través de una serie de frecuentes comentarios en nuestro blog,
distintos especialistas abordarán temas como: monstruos, antiguos y
modernos, incluido el demonio mesopotámico pazuzu y su papel en la
imaginación popular (apareció en la película El Exorcista);
influencias asirias y babilónicas sobre la arquitectura de la ciudad de
Nueva York; el uso de sellos cilíndricos en la antigüedad; el color en
el arte y la arquitectura del antiguo Oriente Próximo, y aquellos
objetos de la colección permanente del Departamento de Oriente Próximo
del Museo que están relacionados con la exposición


La exposición está organizada por Joan Aruz, curadora jefe del
Departamento de Arte Antiguo de Oriente Próximo. El diseño de la nuestra
ha corrido a cargo de Michael Batista, gerente de Diseño de
Exposiciones; los gráficos llevan la firma de Sophia Geronimus, gerente
de Diseño gráfico, y la iluminación se debe a Clint Ross Coller y
Richard Lichte, gerentes de Diseño de iluminación, todos ellos adscritos
al Departamento de Diseño del Museo.


Assyria to Iberia at the Dawn of the Classical Age (De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásica),
muestra que recorre los albores del primer milenio a. C., es la tercera
de una serie de grandes exposiciones organizadas por el Museo
Metropolitano, con sus catálogos correspondientes, y cada una de ellas
centrada en el arte y las interconexiones regionales durante épocas
concretas de la historia del antiguo Oriente Próximo. La primera
muestra, Art of the First Cities: The Third Millennium B.C.
from the Mediterranean to the Indus (El Arte de las primeras ciudades:
el tercer milenio a. C., desde el Mediterráneo hasta el Indo)
, se ofreció al público en 2003, y la segunda, Beyond
Babylon: Art, Trade, and Diplomacy in the Second Millennium B.C. (Más
allá de Babilonia: arte, comercio y diplomacia en el segundo milenio a.
C.,
entre 2008 y 2009. Todas ellas, junto con sus
catálogos configuran un riguroso corpus de historia del arte y la
interacción de distintas civilizaciones a lo largo de tres milenios de
historia del antiguo Oriente Próximo.



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15 de septiembre de 2014









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domingo, 22 de enero de 2017

Senaquerib, Rey de Asiria (704-681 a.C.). » MCNBiografias.com

Senaquerib, Rey de Asiria (704-681 a.C.). » MCNBiografias.com





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HistoriaBiografía

Senaquerib, Rey de Asiria (704-681 a.C.).

(Sin-akhe-eri-ba) Rey asirio, hijo y sucesor de Sargón II.
Aunque había sido nombrado heredero, la muerte de su padre en Capadocia
le creó serios problemas para alcanzar el trono. Resueltos los mismos,
centró su reinado en resolver la cuestión de Babilonia, cuyo trono había
heredado conjuntamente con el de Asiria. En Babilonia, un esclavo
llamado Marduk-zakir-shumi II, aprovechando la muerte de Sargón II y la huida de Marduk-apla-iddina II,
se había apoderado del trono. Sin embargo, duró poco tiempo, ya que
Marduk-apla-iddina II pudo recuperar su gobierno con la ayuda de los
elamitas. Ante estos hechos, Senaquerib reaccionó marchando contra
Babilonia, obligando así a Marduk-apla-iddina II a huir por segunda vez.
Senaquerib puso en el trono a Bel-ibni
(702 a.C.), un noble caldeo de educación asiria. También en la zona de
los Zagros diferentes tribus medas se habían sublevado. Senaquerib supo
hacer frente victoriosamente a tal situación. Lo mismo ocurrió en el
oeste, donde algunos principados, alentados por Egipto, intentaron
eludir la tutela asiria. Por el sur, Marduk-apla-iddina II se lanzó
nuevamente a recuperar su trono, empresa inútil, pues las tropas asirias
se lo impidieron y le obligaron a huir por mar hacia el Elam. Al haber
contado dicho rey babilonio probablemente con la complicidad de
Bel-ibni, Senaquerib puso en el trono de Babilonia a su propio hijo
mayor, Assur-nadin-shumi.
Libre ya de preocupaciones (salvo unas cuantas campañas en el Tigris,
en Cilicia y en el Tauro), Senaquerib pudo retirarse a Nínive, ciudad
que hizo capital del Imperio y que convirtió en un verdadero foco de
arte. Luego preparó el ataque definitivo contra el Elam, potencia a la
que finalmente pudo derrotar. Sin embargo, tras unos cambios dinásticos
producidos en dicho país motivados por una revolución palaciega, los
elamitas lograron apresar al hijo de Senaquerib e imponer en Babilonia
un rey, de nombre Nergal-ushezib.
Senaquerib reaccionó violentamente con un ataque a caldeos y elamitas y
tomó por fin Babilonia en el año 689 a.C. El comportamiento del rey
asirio con respecto a Babilonia fue terrible, pues sus habitantes fueron
deportados y su territorio anegado por las aguas del Éufrates. Resuelta
así la cuestión babilónica, Senaquerib se dispuso nuevamente a poner
fin al problema palestino (sus ciudades no le pagaban el tributo o se
sublevaban) y a intentar la conquista de Egipto, empresa ésta en la que
fracasó a causa de una terrible peste que lo detuvo en Pelusium. En
Asiria, la desaparición del príncipe heredero había motivado una serie
de crisis palaciegas y sordas luchas de influencia entre los demás hijos
del rey, todos ellos aspirantes al trono de Asiria. Cuando fue nombrado
el hijo menor, Assarhaddón, tenido de su esposa la reina Naqi'a
(Zaqutu), como sucesor, los demás hermanos (Assur-mushetiq, Arad-Belit,
Nergal-Mu[...] y Shaditu) pactaron entre ellos su eliminación.
Senaquerib, advertido, pudo enviar a su hijo menor al exilio para
librarlo así de una muerte segura. Como reacción, los conjurados
asesinaron a su propio padre cuando éste rezaba en el templo de Nínive.
El Libro 2 de los Reyes alude a que su muerte fue debida a uno de los
toros alados del santuario que al caerse aplastó al rey.




Autor

  • Federico Lara Peinado.

La campaña de Senaquerib (705-681 a.C.) contra Judá el año 701 a.C. – Escritura_Sagrada

La campaña de Senaquerib (705-681 a.C.) contra Judá el año 701 a.C. – Escritura_Sagrada










La campaña de Senaquerib (705-681 a.C.) contra Judá el año 701 a.C.




Tras la muerte de Sargón II en el año 705 a.C.,
Judá y Jerusalén recobraron un poco de esperanza (cf. 2 Re 18, 7). Y
debido a los problemas internos de Asiria, Ezequías se aprovechó de ello
para reconquistar al menos un poco de su independencia. Se alió con
Egipto, en contra de la opinión de Isaías (Is 18,1-7; 19,1-15, etc.).
Senaquerib, hijo de Sargón II, restableció el orden
en Babilonia en el año 702 a.C. E inmediatamente emprende una campaña
contra los rebeldes de la zona oeste de su imperio. Ezequías se prepara
de inmediato para resistir la invasión asiria. Entre las medidas que
toma hace excavar en la roca una galería para hacer llegar el agua desde
la fuente de Guijón hasta el interior de la ciudad (2 Re 20,20; Is
22,9.11; 2 Cr 32,30; Ecl 48,17). En 1880 se encontró por casualidad una inscripción en
el interior de la galería de agua que confirma la autoría de la obra al
rey Ezequías. En este punto la arqueología, los documentos epigráficos y
los textos bíblicos se corresponden de un modo perfecto.

Pues bien cuando Senaquerib llegó en el 701 a.C. el
relato Bíblico vuelve a ofrecernos otra de esas oportunidades para
contrastar entre varios relatos bíblicos y ver como el interés
teológico-religioso predomina sobre el histórico.

2 Re 18-20

Según 2 Re 18, 13-16, fue Ezequías quien, tras
observar la caída de numerosas ciudades de Judá frente al ejército
asirio, se adelantó enviando a Laquis donde se encontraba Senaquerib un
mensajero reconociendo su falta y pagándole un tributo bastante
importante.

Pero a continuación en 2 Re 18,17-19,37 (que se trata
de un díptico), la iniciativa corresponde a Senaquerib, que envía dos
veces a un oficial (el “copero mayor”) al pie de los muros para invitar a
ezequías a rendirse antes de que sea demasiado tarde (la segunda vez se
trata de una carta: 19,14); los dos mensajes son casi idénticos. La
respuesta de Ezequías es muy parecida en las dos ocasiones. Las dos
intervenciones de Isaías también lo son apoyando a Ezequías.

Sin embargo las conclusiones son diversas en la
primera se sugiere que Senaquerib debió abandonar al menos por un tiempo
el asedio de Jerusalén pues se fue a luchar contra un ejercito egipcio
del nubio Tirhaca de Etiopía. La segunda conclusión describe la
liberación misteriosa de la ciudad: el ángel del Señor hirió al ejército
asirio que se retira a asiría donde Senaquerib fue asesinado por dos de
sus hijos conforme predijo Isaías en 2 Re 19,7. Pero sabemos que
Senaquerib no muere inmediatamente tras la campaña sino 20 años después,
el año 681 a.C., y efectivamente por un complot familiar. La Biblia ve
en esta muerte violenta un castigo divino por haberse atrevido a atacar
la ciudad santa, además este castigo había sido predicho por el profeta
Isaías y para mostrar esta relación de causa-efecto a la Biblia no le
importa saltarse estos 20 años.

En 2 Re 20,1-12 se describe la enfermedad de Ezequías
y su curación con las intervenciones de Isaías; lo interesante aquí es
que los 15 años más de vida y la liberación de asiria están unidos pues
Ezequías murió en el 687 a.C. – 15 años = 702, año del asedio; sin
embargo el relato bíblico parece ignorar esto ¿por qué?. Finalmente en 2
Re 20,12-19, se describe la embajada enviada por Merodak-Baladán a
Ezequías con el motivo de su curación y la reacción negativa de Isaías.
Lo que conviene destacar aquí es que esto debió de ocurrir no a la
muerte de senaquerib sino al principio de su reinado, pues este
Merodak-Baladán fue uno de los que provocaron las rebeliones internas
que tuvo Senaquerib los primeros años de reinado.

Is 36-39

Pues bien, según Is 36 el rey Ezequías no hace nada y
depende mucho más en todas sus decisiones de Isaías. Según su relato la
ciudad fue liberada milagrosamente por intervención de Dios (sin
tributo ni intervención del ángel del Señor en el campamento).

Los anales asirios sobre la campaña de Senaquerib del 701 a.C.

El texto del prisma de Senaquerib parece a primera
vista una crónica detallada de la campaña, pero si se presta más
atención se descubre que se sigue un orden más lógico que cronológico.
Se habla primero de la campaña contra Sidón, después de la campaña
contra las ciudades filisteas de la costa y por último la campaña hacia
el interior de Judá donde se narra el asedio de Jerusalén del que se
dice que quedó “Ezequías encerrado como un pájaro” y también del tributo
que este le hizo llegar hasta Nínive y su declaración de fidelidad al
rey de Asiria. En esto coincide con el relato bíblico no se dice que
Senaquerib conquistara la ciudad y parece retirarse tras recibir el
fuerte tributo de Ezequías.




2 comentarios en “La campaña de Senaquerib (705-681 a.C.) contra Judá el año 701 a.C.”



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